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El municipio de
Zuera consta en la actualidad de varios núcleos urbanos: Zuera,
la Entidad Local de Ontinar del Salz, el Barrio del Portazgo
(también conocido como Barrio de la Estación) y las urbanizaciones
de Las Lomas del Gállego y Las Galias.
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Según algunas tesis históricas,
el municipio tuvo algún tipo de asentamiento, difícil de precisar,
antes de la colonización romana; se integraría dentro del
territorio de los ilergetes y podría haber estado poblado
por vascitanos. Era una región fronteriza con el territorio
dominado por los vascones, que se extendían a lo largo de una franja
de norte a sur que iba desde el Pirineo hasta el Ebro y estaba limitada
a ambos lados por el territorio de Iruña (actual Pamplona) y la
cuenca del Arba, y por otro por la cuenca del Gállego, amparada
por bosques espesos, de los que solo quedan los que se conocen por
Montes de Zuera.
Esta proximidad al territorio
vascón, y la penetración que estos pudieran llevar a cabo en el
territorio de los ilergetes, ha llevado a algunos autores a decir
que el nombre de Zuera tiene una base etimológica vasca en el término
"zubi", que en Euskera significa puente.
Las primeras noticias fiables
acerca de los pobladores del término proceden de la época de la
romanización. Casi todos los investigadores sitúan en las cercanías
del actual casco urbano la antigua Gallicum, "mansio" (mencionada
en el "Itinerarium Antoninianum") en la calzada romana que discurría
desde Cesaraugusta hasta el Bearn, pasando por Osca y remontando
el Puerto del Palo (Aragón Subordán). La denominación de Gallicum,
para el asentamiento romano del lugar, podría venir determinada
por el cauce del río Gállego, considerado paso obligado desde
las Galias a la Hispania Citerior. Estas mansiones eran puntos
intermedios en los que el Estado romano disponía de lugares
de descanso y relevo de animales o postas.
Aun cuando el paso más cómodo
del río Gállego se realiza por el término de Zuera, el lugar no
es fácilmente defendible, por lo que dificulta el establecimiento
de asentamientos estables. Todo parece indicar que hasta que se
creó una estabilidad política en el norte de la Península Ibérica,
los asentamientos en el municipio de Zuera debieron corresponder
a pequeñas posadas y destacamentos militares, de escasa importancia
y poco estables, que se encargaban de defender el paso del Gállego.
La estabilidad política llegó
con la dominación musulmana, a partir del siglo VIII. Los
pobladores del norte de África debieron quedar fascinados por el
valle del Gállego, los excelentes terrenos de las terrazas cuaternarias
y los espesos bosques que rodeaban al valle, en donde se asentaron
aprovechando los esquemas de expansión territorial creada por los
romanos. De esta época datan las primeras noticias y los auténticos
orígenes de Zuera, de la antigua Zufaria, topónimo árabe
que, según Asín y Palacios significa "bonita". Dentro del
actual término municipal es posible que los musulmanes fundaran
también el asentamiento de Salzey (llamado así por la gran cantidad
de saliceras que había en el entorno) situado en las proximidades
de la actual ermita del Salz.
En 1106 el rey de
Aragón y Navarra, Alfonso Sánchez, conocido como Alfonso I El
Batallador, se detuvo en Ejea y Tauste en sus intentos de conquistar
la ciudad de Zaragoza. Plantó sus reales en el Ebro y se asentó
en el Castellar, en espera de mejores ocasiones de conquista.
Con la ayuda de los Gascones, Gastón de Bearn y Céntulo de Bigorre,
decidió en 1118 un cambio en su estrategia militar y procedió a
conquistar Zaragoza, atacando por el flanco oriental. Tal planteamiento
dio resultado y tras conquistar toda la cuenca del Gállego, y con
ella Zuera, procedió a la de Zaragoza. Fueron los gascones quienes
introdujeron en Zuera el culto a San Licer, evangelizador del Bearn
y patrón de la villa, aunque la tradición dice que este acontecimiento
se produjo en 1212.
A pesar de las conquistas
de los reyes cristianos, el elemento campesino musulmán, gran conocedor
de los sistemas de riego y pilar fundamental de la economía de las
zonas conquistadas, permaneció al frente de sus tierras.
Ramón Berenguer IV,
en su carta de Colonización, señala el término de la ciudad de Zuera,
a la que llama "Çofera". En torno al siglo XII se introduce
el culto a la Virgen del Salz, que según las crónicas se apareció
a un caballero de una de alguna de las órdenes militares de la época.
La villa perteneció, entre
otros, a D. Artal de Luna, que castigó cruelmente a los vecinos
porque los zufarienses habían llegado hasta Erla y cometido atrocidades
con los que allí vivían. Los vecinos de Zuera le acusaron al Justicia
de Aragón y este le impuso una sanción.
Tras el episodio de Artal
de Luna, la Villa y sus aldeas (Leciñena y San Mateo) volvieron
a la Corona. Así en 1338 el Zalmedina (cargo público
de la época) y jurados de Zuera, reunidos en el cementerio (que
rodeaba a la iglesia), nombraban a sus procuradores generales para
todos los pleitos que el Concejo hubiera de sostener con terceros,
recayendo el nombramiento en Guillén de Salz, García de Araniellya,
Domingo de Araniellya y Juan de Tolosa.
En 1366, el rey Pedro
IV, obligado por los gastos de la guerra contra Pedro I de Castilla
(gastos que le hicieron vender también otras villas y lugares como
el Castellar, Fuentes, Luna .), vendió la villa de Zuera
y sus aldeas al Concejo de Zaragoza, con todas sus posesiones,
tributos y derechos, en 170.000 sueldos jaqueses. Alfonso V, por
la misma causa, vendió a Zaragoza, en 1432, el "Ius luendi" o derecho
de redención y carta de gracia de Zuera, por 8.000 florines. Con
todo ello, Zaragoza quedó dueña absoluta de la Villa y baronía,
recibiendo el vasallaje de la Villa de Zuera y sus aldeas, que en
aquellos días percibía uno de los cinco peajes que pagaban las mercancías
que se transportaban por la ruta de Zaragoza a Francia.
Muy a su disgusto, la Villa
de Zuera y sus aldeas pertenecieron a Zaragoza hasta 1617
e incluso con posterioridad mantienen algún tipo de relación.
Durante los siglos XV,
XVI y XVII, la población del municipio estaba totalmente
asentada. En el censo de población de 1459, Zuera cuenta
con 152 fuegos. Durante el siglo XVI la población de Zuera
continua creciendo. En el censo demográfico de 1610 cuenta con 250
fuegos.
Jordán de Asso señala que
a finales del siglo XVIII, Zuera contaba a las márgenes del
Gállego con una "dilatada vega de 3.000 cahizadas regables,
y otras 1.000 en el monte. Este es mui dilatado, y vestido de romerales,
de que se alimentan muchos abejares, que producen la miel más
estimada de Aragón. La cosecha de cera se regula en 125 arrobas,
a que corresponden en año bueno 500 de miel". Estas actividades
económicas agrícolas y las comerciales, motivadas por el tránsito
constante de mercancías en la dirección Norte-Sur y procedentes
de Cinco Villas, permitían un asentamiento fácil en la zona.
Jordán de Asso cuantifica
la producción agraria zufariense, poco antes de 1800, de esta manera:
3.250 cahíces de trigo, 2.000 de cebada, 500 de maíz,
200 de alubia y 95 alqueces de vino (un cahíz estaba
en torno a los 180 litros. El alquez, sobre los 190).
Pascual Madoz, entre 1846
y 1850, recoge de Zuera que "tiene 280 casas distribuidas
en 5 calles anchas y rectas; casa de ayuntamiento, en la que también
está la cárcel; escuela de primeras letras, dotada con 2.800 reales,
a la que concurren 40 discípulos". "Dentro de la Villa y en calle
llamada de Navas hubo un hospicio de religiosos franciscanos." "En
su término hay un edificio que fue convento, llamado de los Santos,
donde antes de la exclaustración de los religiosos en 1835
existía una comunidad de la orden de Agustinos Descalzos".
"En la partida denominada Bacarizal hay una ermita o santuario llamado
del Salz, de la propiedad de la misma Villa y sostenido por sus
vecinos". " En su extenso radio comprende varias torres o granjas,
denominadas de Morterón, de Vallés, de la Camarera y de Rabal y
un magnífico y antiquísimo edificio llamado la Cruz Cubierta, por
hallarse sobre un pilón o columna de arena sólida de 16 palmos de
alto, cubierta con una bóveda que forman 6 columnas y otros tantos
arcos con buenas labores". "Población: 284 vecinos, 1.350 almas".
La ubicación geográfica
de Zuera, su proximidad a la ciudad de Zaragoza y lo dilatado del
término municipal han condicionado el desarrollo histórico de la
Villa desde sus inicios hasta hoy. Los asentamientos urbanos del
municipio de Zuera están ubicados justo en la ribera del Gállego,
siguiendo un eje longitudinal por el que circulan (continuando los
esquemas de transporte y comunicación establecidos
por los romanos) la nacional 123, el ferrocarril Madrid - Barcelona
y Zaragoza - Francia, y las líneas eléctricas de alta tensión.
El tránsito ha sido la constante
histórica del municipio. En 1900 contaba con 2.597 habitantes. En
la actualidad la población asciende a 5.560 personas.
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