El domingo 22 de marzo, el Ayuntamiento de Zuera celebró una jornada de educación ambiental abierta a todos los públicos con motivo del Día Mundial Forestal, que se conmemora cada 21 de marzo. El acto contó con una nutrida participación de vecinos/as de todas las edades que se acercaron a conocer de primera mano el futuro del entorno natural de su municipio.
El concejal de medio ambiente y patrimonio, Iñaki Pardo, agradeció a los asistentes por su participación e interés en la actividad. La técnica municipal de Medio Ambiente, Mónica García, fue la encargada de guiar a los asistentes a lo largo de toda la jornada, explicando las curiosidades del entorno natural de Zuera y detallando cómo la zona está experimentando un proceso gradual de adaptación y regeneración. García explicó que los árboles anteriores habían sido talados por razones de seguridad, y que la repoblación que se está llevando a cabo contempla especies adecuadas para cada tipo de terreno.
Durante el encuentro se procedió a la plantación de los primeros ejemplares de arbolado que formarán parte del futuro bosque de ribera de los zufarienses, entre los que destacan: el fresno, el madroño, el arce y el almez. La técnica detalló el ambicioso proyecto de reforestación y restauración natural previsto para esta zona, que se desarrollará a lo largo de 2026 y culminará entre los meses de octubre y noviembre. Las especies plantadas son de carácter mixto: de ribera, de huerta y mediterráneas, con el objetivo de recuperar la diversidad vegetal del entorno.
Tras la plantación, los participantes realizaron un recorrido interpretativo por la ribera del río Gállego, donde pudieron reconocer diversas especies de flora y fauna que habitan en este espacio natural. Cabe recordar que esta zona está declarada Zona de Especial Conservación (ZEC) dentro de la Red Natura 2000, lo que refleja su alto valor ecológico.
Como colofón a una jornada marcada por el compromiso medioambiental y la participación ciudadana, cada asistente recibió una planta aromática forestal como obsequio, un pequeño gesto para prolongar el espíritu de la actividad más allá de la ribera del Gállego.













