Zuera despidió el 28 de noviembre su segunda edición de Zuera Sabor, ciclo anual gastronómico impulsado por el Ayuntamiento de Zuera junto a La Buena Vida y Gastrónomo Zaragozano, con una cata sobre la tradición de la matacía.
El alcalde de Zuera, José Manuel Salazar, inauguró la jornada dando la bienvenida a los asistentes y subrayando la importancia de apoyar el producto local y la cultura gastronómica. En un anuncio que fue recibido con entusiasmo, adelantó además que el proyecto continuará en 2026 que incorporará sorpresas y nuevas propuestas.
La cata final estuvo articulada en cinco pases, todos ellos basados en chacinas ibéricas seleccionadas y elaboraciones tradicionales, entre ellas, croquetas de manitas de cerdo, elaboradas exclusivamente para esta cata por el Restaurante Aisa de Zuera. También se ofreció morro crujiente extremeño, de sabor intenso y textura singular, seguido de un cocido castellano elaborado por el chef Chema Ramón, seguido de jamón ibérico cebo de campo. Todos los pases estuvieron maridados por vinos de Europa y Moscatel de La Cartuja. La experiencia culminó con el toque dulce que aportaron las tortas de manteca de Sádaba, presentadas por Yolanda Muñoz y su marido Julio, ambos responsables de la panadería-repostería Julio y Yolanda, quienes compartieron con los asistentes la historia y el valor de comprar productos de proximidad.
Una de las novedades de esta edición ha sido la creación de una placa conmemorativa, elaborada artesanalmente por el ceramista Fernando Malo, que recayó en Javier Mené, de Frutas y Verduras Javier Mené, por su implicación, dedicación y colaboración incansable en las catas gastronómicas.
La clausura, lejos de limitarse a la degustación, se desarrolló en un ambiente distendido con varios sorteos entre los asistentes, que sirvió para poner el broche a un ciclo gastronómico que se ha ganado un lugar fijo en el calendario cultural zufariense.
Fotografías por Belén Sancho Ligorred.













